Exámenes resueltos selectividad: los que más caen en la EBAU

Exámenes resueltos selectividad para estudiar con estrategia: aprende a elegir preguntas, controlar el tiempo y mejorar tu redacción o procedimiento con un sistema en tres pasadas. Verás cómo convertir cada examen en una plantilla reutilizable y cómo medir progreso con simulacros y registro de fallos.
Tabla de contenidos

Si estás preparando la prueba y quieres practicar con material real sin perderte en apuntes infinitos, Exámenes resueltos selectividad es una de las formas más directas de ver cómo te van a pedir que pienses, cómo se puntúa lo que escribes y qué errores te hacen perder décimas sin darte cuenta.

Lo que te vas a llevar

  • Cómo identificar lo “repetible” en los exámenes sin inventar tendencias ni fiarte de rumores.
  • Un método para practicar por bloques (y no por “materias sueltas”) con corrección útil.
  • Cómo adaptar tu entrenamiento a tu comunidad y al formato concreto de tu convocatoria.
  • Plantillas mentales para resolver en tiempo: lectura, planificación, ejecución y revisión.
  • Una estrategia de simulacros que te sube nota por orden, claridad y criterios.
  • Un plan de 14 días para llegar con confianza aunque empieces tarde.

Qué significa “lo que más cae” sin caer en trampas

Cuando alguien dice “esto cae seguro”, suele mezclar dos cosas distintas: temas frecuentes y formatos previsibles. Lo útil no es apostar por un tema, sino entrenar patrones de pregunta que se repiten porque evalúan competencias concretas: argumentar, aplicar un procedimiento, justificar una elección o interpretar información.

En la práctica, los exámenes de años anteriores te dan pistas sólidas sin necesidad de estadísticas: ves qué tipo de tarea te piden (definir, comparar, comentar, demostrar, calcular, interpretar) y cuánto espacio real tienes para responder. Eso ya te permite estudiar con intención: no “saberlo todo”, sino saber responder como te lo van a pedir.

También conviene asumir una realidad: la EBAU/EvAU puede cambiar matices de estructura entre convocatorias y comunidades, pero sigue midiendo lo mismo a nivel de habilidades. Por eso, trabajar con exámenes resueltos ebau te sirve si los usas como entrenamiento de método: lectura, selección de preguntas, distribución del tiempo, desarrollo y revisión final.

Regla de oro para detectar patrones

Si una pregunta evalúa una habilidad “central” de la materia, vuelve con frecuencia en distintas versiones. Tu objetivo es reconocer la habilidad, no memorizar el enunciado.

Una manera práctica de comprobar si algo es “repetible”

Coge 6 exámenes de años distintos y marca solo el verbo de cada enunciado (explica, analiza, compara, calcula, comenta, justifica). Agrupa por verbos y verás qué habilidades dominan.

Luego, revisa cómo puntúan: qué exigen para el punto completo (pasos, precisión, ejemplos, estructura). Ese criterio es tu lista de entrenamiento realista.

Con eso tendrás un mapa sin depender de afirmaciones externas: patrones de formato + criterios de corrección = “lo que más cae” en el sentido que importa.

Cómo elegir exámenes para practicar según tu comunidad

Practicar con exámenes reales funciona mejor cuando eliges bien el material: mismo tipo de convocatoria, materias que cursas y, sobre todo, el estilo de corrección que se aplica donde te presentas. No es obsesión: es eficiencia.

En recopilaciones por asignatura suele aparecer lo que necesitas para montar tu banco: exámenes por cursos, modelos y, a veces, variantes por universidad o distrito. Tu tarea es filtrar y construir un “pack de entrenamiento” que no te maree: 8–12 exámenes completos por materia suelen ser suficientes para detectar formatos, dominar tiempos y reducir errores repetidos.

Matemáticas II en la PAU de Andalucía del 2017 al 2025

Matemáticas II en la PAU de Andalucía del 2017 al 2025

Exámenes oficiales de Matemáticas II (Andalucía) 2017–2025, organizados por bloques y con soluciones para practicar como en la PAU/EBAU.

Cuando buscas selectividad exámenes resueltos por comunidades, úsalo con una intención clara: comparar formato, no mezclar criterios. Si vas a practicar con un examen de otra comunidad, hazlo como técnica (entrenar un tipo de pregunta) y no como simulacro final, porque el reparto de apartados y la forma de puntuar pueden variar.

Banco de exámenes “limpio” en 15 minutos

Por cada materia, crea 3 carpetas: “Simulacros” (misma comunidad), “Técnica” (cualquier comunidad) y “Errores” (tus fallos típicos con ejemplos). Así no mezclas prácticas y tu progreso se ve rápido.

Simulacro real

Misma comunidad y convocatoria. Cronómetro, hoja en limpio y revisión final. Sirve para calibrar nota y tiempo.

Práctica por bloque

Solo un apartado (comentario, problemas, análisis). Buscas mejorar una habilidad concreta sin desgaste.

Corrección guiada

Haces el ejercicio y luego lo reescribes con mejoras: estructura, justificación, pasos y presentación.

El detalle que más cambia tu resultado

En muchas materias, la diferencia no está en “saber más”, sino en mostrar lo que sabes con orden: pasos completos, unidades, justificaciones breves, vocabulario preciso y una respuesta final inequívoca.

Por eso conviene practicar con un criterio fijo: al terminar, revisa siempre tres cosas: si has respondido a lo que preguntan, si el desarrollo es legible y si tu respuesta final se entiende sin releer.

Si conviertes esa revisión en hábito, cada examen te deja una mejora clara para el siguiente.

De “lo resolví” a “me lo corrigen alto”: método de corrección

Hacer exámenes sin corregirte bien es como entrenar sin espejo: sientes que avanzas, pero repites los mismos fallos. La clave es transformar cada examen en una lista corta de mejoras que puedas aplicar mañana.

Empieza con una corrección en dos pasadas. Primera pasada: “criterio mínimo”. Pregúntate si la respuesta cumple lo esencial: ¿respondes al enunciado? ¿hay pasos completos? ¿hay coherencia? Segunda pasada: “calidad”. Ahí revisas presentación, precisión, ejemplos, conectores, claridad y cierre.

Los modelos de examen selectividad resueltos te sirven especialmente para esta fase: no solo ves la respuesta, sino la forma. Aun así, no los copies: extrae plantillas de estructura. Por ejemplo: en comentario, una introducción breve + desarrollo con ideas ordenadas + cierre; en problemas, datos → planteamiento → resolución → comprobación; en lengua, tesis → argumento → ejemplo → conclusión del apartado.

Cuidado con la “falsa corrección”

Corregirte solo mirando la solución al final suele engañar: te parece obvio después. Oblígate a escribir tu respuesta completa y subrayar qué parte del criterio crees que estás cumpliendo.

La hoja de errores que realmente funciona

En lugar de anotar “fallé esto”, escribe siempre: (1) qué te pedían, (2) qué hiciste tú, (3) qué faltó, (4) cómo lo vas a hacer la próxima vez. Una línea por punto perdido.

152 Exámenes PAU Resueltos. Historia de España.

152 Exámenes PAU Resueltos. Historia de España.

Exámenes de Historia de España resueltos para entrenar comentario, esquema y respuestas completas con criterio de corrección.

Revisa esa hoja antes de cada simulacro. Tu objetivo no es repetir exámenes, sino dejar de repetir fallos. Esa es la forma más rápida de subir nota sin estudiar el doble.

Si te cuesta, empieza con un estándar simple: en cada examen, elige solo 3 mejoras. Las aplicas en el siguiente y vuelves a elegir 3. Progreso medible, sin agobio.

Los “clásicos” por tipo de pregunta: cómo entrenarlos

Más que una lista de temas, lo que se repite es un conjunto de tareas tipo. Si dominas esas tareas, te adaptas a variaciones del temario sin entrar en pánico, porque el formato te resulta familiar.

En materias de letras, los clásicos suelen girar en torno a: análisis/explicación de fragmentos, comentario guiado, relación de conceptos, y argumentación con ejemplos. En materias de ciencias, se repiten procedimientos: plantear un problema, justificar un método, interpretar datos, y comprobar resultados. En idiomas, vuelve la comprensión lectora, el uso de estructuras gramaticales y la redacción con coherencia y conectores.

En un examen real, el conocimiento “cuenta” cuando se vuelve visible: orden, justificación y una respuesta final clara suelen marcar la diferencia entre un ejercicio correcto y uno excelente.

Entrena por “formatos”, no por capítulos

Elige un formato (por ejemplo, comentario o problema tipo) y repítelo con enunciados distintos. Tu cerebro aprende la estructura y luego rellena con el contenido.

Tres micro-hábitos que suben puntos

Primero, subraya el verbo del enunciado y escribe una mini-frase de intención: “me piden justificar”, “me piden comparar”, “me piden interpretar”. Eso evita responder “a tu manera”.

STABILO BOSS MINI Pastel - Estuche 6 colores

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Subrayadores pastel compactos para marcar verbos del enunciado, ideas clave y revisar errores sin saturar la hoja.

Segundo, antes de desarrollar, escribe el esquema en 20–30 segundos. Aunque sea mínimo, te impide divagar y te hace más rápido.

Tercero, cierra cada apartado con una frase final que “entregue” la respuesta: conclusión del comentario, resultado con unidad, interpretación final, o síntesis. El corrector lo agradece porque no tiene que adivinar.

Tiempo y estrategia: cómo hacer simulacros sin quemarte

Hacer muchos simulacros mal hechos agota. Hacer pocos, pero bien diseñados, te da control: sabes cuánto tardas, dónde te atascas y qué puedes mejorar sin sacrificar salud ni motivación.

Una estrategia realista es alternar semanas de técnica con semanas de simulacro. Técnica: eliges 2–3 tareas que te cuestan (por ejemplo, justificar pasos, redactar con orden o interpretar un gráfico) y practicas solo eso con corrección profunda. Simulacro: haces el examen entero con cronómetro y luego corriges con tu hoja de errores.

Qumox Pomodoro - Temporizador de productividad (cubo)

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Temporizador tipo cubo para estudiar por bloques (Pomodoro) y controlar descansos sin mirar el móvil.

Si en tu comunidad se usa la denominación EvAU, trabajar con exámenes evau resueltos te ayuda a entrenar el “ritmo” real: cuánto espacio ocupa una respuesta completa, cómo se distribuye el tiempo y qué tipo de apartados aparecen. Lo importante es que el simulacro se parezca a tu día del examen: mismas reglas, misma presión, misma revisión final.

Plantilla de simulacro que no falla

Divide el tiempo en 3: 10% lectura y elección, 80% ejecución, 10% revisión. Si no reservas revisión, los fallos tontos se comen puntos.

Qué hacer si te quedas en blanco

Practica un “plan B” fijo: salta la pregunta, marca el punto exacto donde te atascaste y continúa. Volverás con la mente más limpia. Esto también se entrena: en simulacros, obliga a tu cerebro a moverse.

Además, entrena el arranque: las primeras dos respuestas suelen marcar tu confianza. Empieza por una pregunta que domines, aunque no sea la primera del examen, si el formato lo permite.

Con el tiempo, notarás que no necesitas más horas: necesitas más control sobre tu proceso.

Cómo crear tu banco de exámenes por materia (sin caos)

Un buen banco de exámenes no es una carpeta llena de PDFs: es un sistema que te dice qué hacer hoy. Si lo organizas bien, cada sesión empieza rápido y termina con una mejora concreta.

El esquema más simple es por materia y dentro por “tipo de uso”: simulacros, técnica y revisión de errores. A partir de ahí, añade un registro mínimo: fecha, nota estimada, errores típicos y 1 objetivo para la próxima vez. Con eso, evitas repetir lo mismo sin intención.

En recopilaciones antiguas puedes encontrar también denominaciones previas (PAU, PBAU, ABAU). Si vas a ampliar tu práctica, integrar exámenes pau resueltos tiene sentido como entrenamiento de habilidad, no como predicción. Úsalos para reforzar lo básico: planteamiento, claridad, orden y justificación. En muchas materias, eso es atemporal.

Exámenes resueltos EVAU 2014-2025 Biología

Exámenes resueltos EVAU 2014-2025 Biología

Banco de exámenes de Biología EVAU 2014–2025 resueltos para practicar preguntas típicas, redacción científica y revisión rápida.

No mezcles “material” con “plan”

Guardar PDFs no es estudiar. Si tu banco no está conectado a una tarea concreta (“hoy hago 1 comentario + 1 corrección”), se convierte en ruido y te baja la motivación.

Carpeta 1: Simulacros

Exámenes completos que se parezcan a tu convocatoria. Solo entran los que usarás con cronómetro.

Carpeta 2: Técnica

Ejercicios sueltos por formato: comentarios, problemas, redacciones, análisis. Sirven para subir habilidad rápido.

Carpeta 3: Errores

Tus fallos recurrentes con ejemplos corregidos. Es tu “manual personal” para no perder puntos por lo mismo.

La regla “1 examen = 1 aprendizaje”

Después de cada práctica, escribe un aprendizaje accionable: “en la redacción, usaré 3 conectores y una tesis clara”; “en problemas, cerraré con comprobación”; “en comentario, citaré un ejemplo del texto”.

Ese aprendizaje se convierte en tu objetivo del siguiente examen. Así, el banco deja de ser archivo y se vuelve entrenamiento.

Cuando notes mejora, no lo compliques: la consistencia gana a la perfección.

Checklist de sesión perfecta: lo mínimo que debes cumplir

Si solo pudieras hacer una cosa bien cada día, sería esta: una sesión con estructura. La estructura te protege del “estudio ansioso” y convierte el esfuerzo en resultado medible.

Una sesión perfecta no es larga: es clara. Empieza con una intención, ejecuta con foco y termina con revisión. Si haces esto durante dos semanas, tu mejora se nota aunque no memorices “todo”.

Hazlo sostenible

Más vale 60 minutos bien cerrados que 3 horas sin corrección. La corrección es donde se gana nota, no donde se “sufre”.

  • Elige una sola tarea principal (simulacro o técnica) y escríbela antes de empezar.
  • Subraya el verbo del enunciado y anota en una frase qué te piden.
  • Planifica en 20–30 segundos el esquema de tu respuesta antes de desarrollar.
  • Escribe como si te corrigieran: orden, pasos, justificación breve y respuesta final clara.
  • Reserva tiempo de revisión y úsalo con una lista fija (claridad, coherencia, errores tontos).
  • Corrige en dos pasadas: criterio mínimo y luego calidad.
  • Anota solo 3 mejoras accionables para el siguiente intento.
  • Guarda el ejercicio corregido en tu carpeta de “Errores” con etiqueta del fallo típico.

Cómo usar la checklist sin sentirte rígido

La checklist no es una jaula; es un atajo. Al principio, síguela casi literal. Cuando se vuelva automática, solo revisa los puntos que te suelen fallar.

Si te saltas la revisión, vuelves al círculo de “hice mucho y no subo”. Mantén la revisión aunque reduzcas la cantidad de ejercicios. Ahí está el cambio real.

Con esto, cada sesión deja una huella clara: menos fallos repetidos, más respuestas “corregibles alto”.

Preguntas frecuentes: dudas reales antes de ponerte a practicar

Cuando te apoyas en exámenes anteriores, aparecen dudas razonables: cuántos hacer, cómo corregir, qué pasa si cambian el formato, si sirve practicar de otra comunidad, o cómo organizarte si vas justo de tiempo. Aquí tienes respuestas prácticas, sin promesas mágicas.

Idea clave

Lo que te da puntos no es “haber visto muchos exámenes”, sino haber entrenado un proceso: entender el enunciado, estructurar la respuesta, justificar y revisar.

¿Cuántos exámenes debería hacer por materia?

Como referencia práctica: 3–4 para técnica (por formatos) y 4–6 como simulacros completos. Si haces menos, asegúrate de corregir muy bien; si haces más, evita repetir sin objetivo.

¿Sirve practicar con exámenes de otra comunidad?

Sí, para entrenar habilidades y formatos. Para simulacros finales, prioriza tu comunidad. Si usas otra, hazlo como “técnica” y luego revisa qué cambia en estructura y criterios.

¿Qué hago si no tengo soluciones oficiales para corregir?

Corrige por criterio: claridad, pasos completos, justificación y respuesta final. Compara tu solución con un procedimiento estándar de clase y busca coherencia. Si dudas, reescribe tu respuesta mejorando estructura y precisión.

¿Es mejor repetir el mismo examen o hacer uno nuevo?

Repetir tiene valor si repites con objetivo: aplicando tus 3 mejoras. Si repites solo por “hacerlo más rápido”, te engañas. Alterna: uno nuevo para medir y uno repetido para consolidar.

¿Cómo evito quedarme en blanco el día del examen?

Entrena un protocolo: respirar 10 segundos, leer de nuevo el verbo, escribir un esquema mínimo y empezar por lo que sí sabes. Practícalo en simulacros para que sea automático bajo presión.

¿Qué pesa más: saber teoría o saber redactar/resolver?

Ambas cosas se necesitan, pero en examen manda la ejecución: mostrar el conocimiento con orden. Muchas décimas se pierden por no justificar, por desorden o por no cerrar la respuesta con claridad.

¿Cómo reparto el tiempo si me faltan dos semanas?

Haz bloques cortos: 4 días de técnica (formatos), 2 días de simulacro, 1 día de revisión y descanso activo. Repite el ciclo. Tu prioridad es reducir fallos repetidos, no abarcar más temario.

¿Qué hago si mi nota no sube aunque practico?

Revisa tu corrección: quizá estás practicando sin convertir errores en reglas. Reduce cantidad y aumenta calidad: corrige en dos pasadas, escribe 3 mejoras y aplícalas en el siguiente intento de forma consciente.

Cómo aplicarlo hoy

Elige una materia y descarga dos exámenes: uno para técnica y otro para simulacro. En el de técnica, no hagas todo: escoge solo un formato (por ejemplo, el comentario o un problema tipo) y corrígelo en dos pasadas.

Después, crea tu hoja de errores con solo 3 mejoras accionables. Escríbelas en una nota visible y repítelas antes de tu siguiente práctica. Ese gesto, repetido, es lo que convierte “hacer exámenes” en subir nota.

Por último, programa tu primera semana con un plan simple: 3 sesiones de técnica + 1 simulacro. Si lo cumples, ya estás haciendo lo que la mayoría no hace: entrenar proceso, no solo contenido.

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