PAU 2026: calendario, cambios y semanas decisivas
La prueba de acceso a la universidad vuelve a marcar el final de curso con un calendario desigual por territorios, ajustes en el modelo de examen y una pregunta práctica para miles de estudiantes: cuándo toca examinarse y qué cambia de verdad.
La PAU 2026 entra en su recta final con una mezcla de continuidad y cambios graduales. La mayoría de comunidades autónomas celebrará la convocatoria ordinaria los días 2, 3 y 4 de junio, aunque no todos los territorios se moverán al mismo ritmo. Madrid comenzará el 1 de junio, Castilla-La Mancha ha fijado sus pruebas ordinarias para los días 8, 9 y 10, y Cataluña mantiene un calendario posterior, con exámenes ordinarios los días 9, 10 y 11 de junio.
La noticia llega en un momento especialmente sensible para el alumnado de segundo de Bachillerato, que apura las últimas semanas de preparación mientras centros, familias y academias ajustan repasos, simulacros y calendarios. La prueba no solo decide el acceso a la universidad: también ordena expectativas, notas de corte, elección de grados y planes familiares en una etapa cargada de presión.
El interés de este año está en dos planos. Por un lado, el calendario vuelve a mostrar diferencias entre comunidades, algo que afecta a la organización de los estudiantes y al ritmo de publicación de resultados. Por otro, el modelo de examen consolida la línea iniciada el curso anterior: una PAU más competencial, con menos margen para elegir entre opciones y con criterios comunes que buscan reducir diferencias sin llegar a una prueba única nacional.
Mayoría
Exámenes ordinarios del 2 al 4 de junio.
Madrid
Arranca antes: del 1 al 4 de junio.
Cataluña
Convocatoria ordinaria del 9 al 11 de junio.
Un calendario que no empieza igual para todos
La convocatoria ordinaria se concentrará en los primeros días de junio para buena parte del país. Andalucía, Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, Baleares, Canarias, La Rioja, Murcia, Navarra y País Vasco aparecen dentro del bloque que examina al alumnado entre el 2 y el 4 de junio. En ese grupo, la PAU mantiene una estructura de tres jornadas que permite repartir materias comunes, modalidad y fase voluntaria.
Madrid añade una jornada y arranca el día 1, lo que adelanta todavía más el cierre real del Bachillerato para quienes se presentan allí. Castilla-La Mancha, en cambio, sitúa sus exámenes ordinarios del 8 al 10 de junio. Cataluña también va después de la mayoría, con la convocatoria ordinaria del 9 al 11 de junio y la extraordinaria en septiembre, una diferencia que puede influir en los tiempos de revisión, publicación de notas y planificación posterior.
Qué debe mirar cada estudiante
La clave práctica no es solo saber el primer día de examen, sino comprobar el horario de cada materia, las fechas de revisión y el momento en que se publicarán las calificaciones en su comunidad.
Menos optatividad y más preguntas competenciales
La PAU de 2026 no llega como una ruptura completa, sino como una consolidación del cambio. Catorce comunidades han asumido recomendaciones de la Conferencia de Rectores y Rectoras de las Universidades Españolas para armonizar la prueba: diez lo han hecho de forma completa y cuatro de manera parcial, mientras otras tres prevén incorporarse el próximo curso.
El diseño mantiene un único modelo de examen por materia, frente a etapas anteriores con dos opciones claramente diferenciadas. La duración general sigue siendo de 90 minutos por prueba, aunque cada comunidad conserva margen organizativo en horarios, distribución de ejercicios y desarrollo de la convocatoria. El objetivo declarado es avanzar hacia exámenes más comparables, pero sin eliminar las competencias autonómicas ni las diferencias curriculares.
La expresión que más se repite en torno a esta PAU es “competencial”. En la práctica, eso implica más preguntas que obligan a aplicar conocimientos, interpretar información, razonar con datos o resolver situaciones concretas, y menos ejercicios pensados únicamente para reproducir contenidos memorizados. Este cambio no elimina la teoría, pero sí modifica la forma de prepararla: ya no basta con repasar temas cerrados si después hay que relacionarlos, argumentarlos o utilizarlos en un contexto nuevo.
Lo que cambia
Gana peso la aplicación práctica de contenidos y se reduce de forma gradual la posibilidad de escoger entre alternativas amplias. Algunas materias incorporan más lectura, interpretación y respuesta razonada.
Lo que se mantiene
La prueba conserva una estructura reconocible para el alumnado: materias comunes, materias de modalidad, fase voluntaria para subir nota y corrección con criterios establecidos por cada territorio.
Ortografía, notas y corrección: el detalle que muchos revisan tarde
Uno de los puntos que más preguntas genera cada año es la penalización por faltas de ortografía. En Matemáticas, las faltas no penalizarán en la PAU 2026. En Lengua Castellana y Literatura II, lenguas cooficiales e idiomas, la penalización podrá llegar hasta dos puntos. En el resto de materias, el máximo se situará en un punto.
Este criterio puede parecer secundario, pero tiene un impacto real en exámenes donde unas décimas separan entrar o no en un grado con alta demanda. Para quienes aspiran a titulaciones con notas de corte exigentes, la fase voluntaria y la corrección lingüística siguen formando parte de la estrategia de acceso. La PAU no se juega solo en saber el temario: también en responder con claridad, ordenar ideas, controlar el tiempo y evitar pérdidas evitables.
- Revisar calendario y horario oficial de la comunidad.
- Practicar con modelos adaptados al formato actual.
- Entrenar respuestas con tiempo limitado.
- Corregir errores de expresión antes de memorizar más.
- Comprobar plazos de revisión y publicación de notas.
La presión de una prueba que ordena el acceso a la universidad
La PAU mantiene una enorme capacidad de movilización porque funciona como frontera académica y emocional. En pocas jornadas se condensan años de expediente, preferencias de grado, expectativas familiares y decisiones económicas. La diferencia entre presentarse el 1, el 2, el 8 o el 9 de junio no es solo una cuestión de calendario: puede alterar la última semana de repaso, el descanso previo, la logística de desplazamientos y la forma en que cada estudiante llega al aula.
Para los centros, el tramo final también exige coordinación. Los equipos docentes deben cerrar evaluaciones, orientar al alumnado, resolver dudas sobre materias ponderables y ayudar a interpretar un modelo que todavía convive con la percepción de desigualdad territorial. La armonización avanza, pero la prueba única nacional sigue descartada por la complejidad curricular, logística y competencial que implicaría.
Riesgo frecuente
Preparar la PAU como si solo hubiera que repetir apuntes.
Mejor respuesta
Practicar preguntas aplicadas, estructura escrita y gestión del tiempo.
Una PAU más parecida, pero todavía no igual
La PAU 2026 llega con un mensaje doble. El sistema intenta avanzar hacia una evaluación más homogénea, práctica y comparable entre territorios, pero el calendario y algunos detalles de aplicación siguen dependiendo de cada comunidad. Para el alumnado, la conclusión es inmediata: las próximas semanas no admiten una preparación genérica. Conviene estudiar contenidos, sí, pero también conocer el formato concreto, los tiempos, los criterios de corrección y las fechas exactas que marcarán el acceso a la universidad.









