Casi la mitad suspende la prueba de Magisterio en Cataluña

La prueba que abre la puerta a Educación Infantil y Primaria deja un dato incómodo: el 45,51% de aspirantes no ha sido apto en Cataluña. El resultado afecta a futuros docentes, a la preinscripción universitaria y al debate sobre formación inicial.
Resumen de contenido
Actualidad educativa

La prueba que mide el acceso a los grados de Educación vuelve a dejar una señal de alerta

El 45,51% de los aspirantes que se presentaron a la Prueba de Aptitud Personal en Cataluña no ha conseguido la calificación de apto en la convocatoria ordinaria.

Casi la mitad de los estudiantes que querían acceder a los grados universitarios de Educación Infantil o Primaria en Cataluña no ha superado la Prueba de Aptitud Personal, conocida como PAP. El dato coloca de nuevo en el centro del debate la preparación inicial de quienes aspiran a formarse como futuros docentes y el papel de las pruebas previas antes de entrar en la universidad.

Según la información difundida por la Conselleria de Investigación y Universidades de la Generalitat, a la prueba realizada el 11 de abril se presentaron 5.155 estudiantes de los 5.552 matriculados inicialmente. De ellos, 2.809 obtuvieron la calificación de apto, lo que supone el 54,49% del total. El resto, un 45,51%, no logró superar la convocatoria ordinaria.

La cifra no solo llama la atención por su volumen. También marca un empeoramiento respecto al año anterior, cuando el porcentaje de no aptos fue del 41,93%. Es decir, el número relativo de aspirantes que no ha pasado el filtro ha crecido en torno a tres puntos en un acceso especialmente sensible: el de quienes quieren prepararse para enseñar en las primeras etapas escolares.

Dato centralConvocatoria ordinaria 2026

Qué ha pasado en la prueba de acceso a Educación

La PAP funciona como requisito específico para entrar en los grados de Educación Infantil y Educación Primaria en Cataluña. No sustituye a la PAU, pero añade un paso previo orientado a comprobar si los candidatos reúnen competencias básicas consideradas necesarias para iniciar estos estudios universitarios.

La prueba no se plantea como un examen con nota numérica clásica. Su resultado se expresa con dos categorías: apto o no apto. Una vez obtenida la calificación de apto, su validez es indefinida, de modo que el estudiante no tiene que repetirla en cursos posteriores.

Los números que explican el impacto

5.155 presentados

Eran aspirantes a grados de Educación Infantil o Primaria.

2.809 aptos

Representan el 54,49% de quienes hicieron la prueba.

45,51% no apto

El porcentaje sube respecto al curso anterior.

El resultado obliga a leer el dato con cierta prudencia, pero también con atención. No significa que todos los candidatos queden definitivamente fuera de la carrera universitaria, ya que existe una convocatoria extraordinaria. Sin embargo, sí muestra que una parte muy elevada de aspirantes no alcanza en el primer intento el nivel mínimo exigido por el sistema catalán para iniciar estos estudios.

Qué evalúa exactamente la PAP

Comunicación y razonamiento crítico

Una parte de la prueba valora la capacidad para comprender, expresarse con claridad, interpretar información y razonar de forma ordenada. Son habilidades esenciales para cualquier futuro docente, especialmente en etapas donde la comunicación con niños, familias y equipos educativos es constante.

Competencia logicomatemática

La otra parte se centra en el razonamiento matemático básico y en la resolución de problemas. No busca seleccionar especialistas en matemáticas, sino comprobar que los aspirantes pueden manejar procedimientos y razonamientos necesarios para seguir la formación universitaria.

Esta doble orientación explica por qué el resultado tiene alcance educativo más allá de una simple prueba de entrada. La discusión no se limita a quién aprueba y quién suspende, sino a qué competencias deberían traer ya consolidadas quienes quieren formarse para enseñar a leer, escribir, razonar y resolver problemas en las primeras etapas escolares.

Bachillerato y ciclos formativos no llegan igual

Los datos también muestran diferencias importantes según la vía de acceso. Entre el alumnado procedente de Bachillerato, superó la prueba el 57,81%. En cambio, entre quienes llegaron desde ciclos formativos de grado superior, el porcentaje de aptos fue del 34,42%.

Bachillerato

Mayor porcentaje de aprobados en la convocatoria ordinaria.

El 57,81% consiguió la calificación de apto.

Ciclos formativos

Resultado más bajo entre los aspirantes presentados.

El 34,42% superó la prueba en esta vía.

La diferencia no permite extraer por sí sola una conclusión definitiva sobre la calidad de una vía u otra, pero sí abre una pregunta relevante para orientadores, familias y futuros estudiantes: cómo se prepara cada itinerario para afrontar una prueba centrada en comprensión, comunicación, razonamiento crítico y competencia logicomatemática.

La segunda oportunidad ya tiene fecha

Los aspirantes que no han superado la convocatoria ordinaria podrán presentarse de nuevo a la prueba extraordinaria prevista para el 17 de julio. Quienes consigan entonces el apto podrán acreditar el resultado en la preinscripción universitaria de septiembre para acceder a los estudios de Educación.

  • La convocatoria ordinaria se realizó el 11 de abril.
  • La extraordinaria está prevista para el 17 de julio.
  • El apto podrá usarse en la preinscripción de septiembre.

No basta con aprobar la PAP

Los estudiantes que ya han superado la prueba deben completar el proceso con las Pruebas de Acceso a la Universidad. La convocatoria ordinaria de la PAU está prevista del 9 al 11 de junio y la extraordinaria del 2 al 4 de septiembre.

Por qué esta noticia importa más allá de Cataluña

El caso catalán tiene recorrido porque conecta con una preocupación extendida en muchos sistemas educativos: cómo seleccionar, acompañar y formar a quienes serán maestros en Infantil y Primaria. En un momento en el que se habla de comprensión lectora, pensamiento crítico, razonamiento matemático y atención a la diversidad, el acceso a los grados de Educación se convierte en una pieza estratégica.

La prueba catalana introduce un filtro previo que no existe con la misma forma en todo el territorio, pero el debate que provoca sí puede extrapolarse. Si casi la mitad de aspirantes no supera una evaluación de competencias básicas, la pregunta ya no afecta solo al examen. También alcanza a la orientación académica previa, a la preparación en Bachillerato y ciclos, y a la información que reciben los estudiantes antes de elegir un camino profesional vinculado a la docencia.

La formación de futuros docentes empieza antes de la universidad: empieza en las competencias con las que llegan quienes quieren enseñar.

El resultado deja una fotografía incómoda, pero útil. La convocatoria extraordinaria permitirá recuperar opciones a quienes no han conseguido el apto, mientras las universidades y la administración educativa deberán gestionar un acceso marcado por cifras que invitan a mirar con más detalle la preparación de los aspirantes. La noticia, en el fondo, no habla solo de una prueba. Habla de qué nivel mínimo se considera necesario para empezar a formarse como docente.

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